miércoles, 17 de marzo de 2021

Días

 








Días como imperfectas copias al carbón unos de otros
Días con una cana de más o un lunar nuevo
Días como canciones de borrachos, una y otra vez
Días como el vacío que no podemos concebir
Días llenos de reminiscencias deformadas de otros días
Días ausentes del Currículum Vitae
Días omisos en la cuenta de los días
Días sin historia y sin anécdota
Días de sal y arena
Días anémicos de vida
Días parcos y secos como un páramo
Días como ruedas dentadas en mi espalda
Días luminiscentes y días postrados en el lodo
Días de euforia y días de derrumbe emocional
Días quebrantados por el sur o por la lluvia fría
Días incómodos como comer con tu enemigo
Días de sol y playa
Días de sumisión o rebeldía
Días de ira o de sosiego
Días enjaulados como fieras en el corazón del hombre
Días petrificados en el calendario laico, sin santidad alguna
Días insulsos, días furiosos, días enloquecidos de tanto sol, tanto aislamiento
Días perdidos y encontrados, distorsionados en la senilidad de la memoria
Días que se pierden en los días del reloj atómico inconsciente del conteo
Días pasados que pesan como si fueran hoy
Días olvidados en los que nada relevante sucedió
Días del porvenir que se abren como cajas de sorpresas
Un día será el último de tus días y no habrá para ti tañidos de campanas


martes, 16 de marzo de 2021

Devenir

Si según Heráclito nada sucede dos veces
la experiencia es entonces una ilusión
Dado que nada puede acumularse
cada día es una novedad
El de ayer no me sirve para hoy
Si cambio y si cambian como el río
nunca trato ni me tratan las mismas gentes
Vivir es un aprendizaje diario y trabajoso
porque la naturaleza de la realidad
no admite la repetición
Cada instante una novedad siempre presente que no vemos
A nadie puedo extrañar
porque ese alguien ya pasó, no es, no somos
También yo remonté el sol de ayer
no puedo ser el mismo
quizá me cambió algo que no hice
o algún sueño que no recuerdo
Pasé, pasé, pasé… momento a momento
Esperar una vuelta o un regreso
es algo que no tiene sentido
El tiempo es lineal y nada vuelve
Estamos condenados al abismo del futuro
a la incertidumbre eterna
No lloraré entonces por mis muertos
y nadie llorará por mí
cuando este devenir sin sentido visible se termine

domingo, 7 de febrero de 2021

Argos Panoptes a mi puerta


¡Argos, qué alegría! Pensé que mi carcelero favorito me había olvidado, pero no. Sigues ahí, espía y confesor de mis cuidados. Hoy, no sé por qué, te busqué y me respondiste. Casi no lo creo. ¿Pero sabes qué? Algo ha cambiado. Ya no me crispas ni me atemorizas como antes. Me he acostumbrado tanto a tu vigilancia sigilosa, que casi ya no me siento un reo. Mi encierro se vuelve entusiasta, porque sé que permaneces ahí, atento, a la puerta de mi puerta. No es que el Do not cross se halla cancelado. Conozco bien mi estrecho cerco. Sólo los barrotes nos separan y enfatizan el estatus de celador e interno. No recuerdo ya en que brote sicótico te hallé ni en cuál volví a perderte. Sé que estoy lúcido: la risperidona y el clonazepam hacen lo suyo, y lo hacen bien. ¡Qué sería de mi sin mis medicamentos y sin ti! Así es que no, no es alucinación. Sigues ahí, siempre has estado. Y yo de rejego, siempre rehuyéndote. Pero no hoy. Antes pensaba que no sería fácil escapar. Hoy no sé si quiero hacerlo. ¿Síndrome de Estocolmo? No lo sé, pero además, tampoco importa. Sé que algún día, te lo advierto, Hermes te encontrará y te dará muerte. Entonces seré, por fin, completamente libre. Quizás, para recordarte, me compre un pavorreal.

martes, 2 de febrero de 2021

Aun así

¿Desanimado?
¿desmotivado?
¿desincentivado?
¿decaído?
¿endeble?
¿perdidos los móviles de acción?
Sí, aun así hay que seguir.
La esperanza no es una escultura exenta
sostenida en un zócalo de piedra inamovible.
Es un bajorrelieve adosado
al muro ondulante y sicodélico de la realidad.
Construirla, construirnos
desde la incertidumbre como única certeza.
De vez en cuando
250 mg de dimenhidrinato
para el mareo.
Tener presente que exceder la dosis
hace al veneno.

lunes, 18 de enero de 2021

Papel picado

La avenida es larga, ancha y arbolada. Paco la camina de un extremo al otro en 45 minutos. Le han salido ampollas en los pies de tanto transitarla. En algunos tramos el camellón tiene palmeras y está bordeado de bancas. Bajo la difusa luz amarillenta de las luminarias, alcanza a distinguir en una de las jardineras una bolsa de plástico negro amarrada por la boca. Sabe que la dejaron para él. Adentro hay dos tamales y un atole, todo ya descompuesto: la encontró tarde. Pero tiene hambre. Se come un tamal pero le resulta imposible tomarse el atole. Ahí mismo vomita lo que comió.  Camina hasta la fuente y hace unos buches de agua para quitarse el mal sabor de boca y toma un par de tragos para paliar la sed.

A la altura de la terminal de autobuses se sienta en una banca y limosnea: una moneda, un cigarro, lo que sea su voluntad. Hoy no fue un buen día y la noche no promete nada mejor. Regresa al baldío con el estómago aún revuelto. Siente que lleva años viviendo en la casa abandonada. El chamaquito del Kevin y la Leidi no debe tener más de tres meses y llora todo el tiempo. De hambre tal vez. Así es que cuando el niño chilla –como ahora-, Paco saca sus cartones al patio y se acuesta bajo las estrellas, pero los zancudos se ensañan con su cuerpo anestesiado.

sábado, 2 de enero de 2021

Porque estaban pasando cosas

Al mes ya había recibido una respuesta positiva de una ciudad cercana, aunque no duró ni tres meses en ese periódico. Cuando solicitó el trabajo le dijeron que no tenían plaza de editor ni de reportero disponible, pero que, si sus conocimientos de programas de diseño editorial eran suficientes, en ese preciso momento estaban necesitando una persona. Pensando en un futuro reacomodo, Abel aceptó de inmediato, dado que por esas fechas no tenía muchas opciones: se le terminaban los últimos centavos de la liquidación de su empleo anterior.

El jefe de diseño, que se llamaba Bartolomé, le hizo una prueba de maquetación utilizando fotos de archivo y texto falso. Esto último era una novedad para Abel: los recientes programas de edición permitían abrir una caja de texto y darle un llenado automático con texto falso. El “texto falso”, así llamado en la jerga del diseño, no era tal, sino latín clásico. Abel supuso que se trataba de extractos de la Eneida, de Virgilio, o de algún otro autor latino que los programadores habrían cargado. Superó la prueba sin problemas: lo de siempre, cajitas de imagen y cajitas de texto. Bartolomé -así le pidió que lo llamara-, le dijo que iba a estar unos días a prueba; si todo salía bien, a la quincena estaría cobrando su salario.

jueves, 3 de diciembre de 2020

La plaza

 

Un hotel de paso recubierto con tezontle y una pesada iglesia colonial forman un callejón que separa a la pequeña plaza del bullicio del Eje Central. Integran la plazoleta sencillas y cuadradas fachadas de casas de tres y cuatro pisos, con balcones y ventanas enrejadas; algunas plantas bajas están ocupadas por comercios. En un frontispicio del fondo se lee: “Casa de Convalecencia”.

Abel no comprende por qué al centro del rectángulo hay una angosta y alta capilla, también virreinal, que compite malamente con el monumental templo de la entrada. Tal vez en algún momento del pasado conformaron una unidad arquitectónica, pero ya no es así. Le agradan la tranquilidad y la paz del lugar, el frescor de las hojas de los árboles derramándose sobre las bancas y las jardineras.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Polvo estelar

Polvo estelar, sí,
polvo caído y resurrecto
innumerables generaciones
¿para qué?
La repetición patológica
del neurótico, del canceroso,
el del corazón quebrado
y canto herido.
Crédulos de la trascendencia,
arrastramos nuestra miseria por el polvo
menos brillante de la calle,
perros iluminados por lámparas led,
atosigados por la sed y el hambre,
por el dolor, por el cansancio,
por la jerarquía y mezquindad de la manada.
Tan fácil como dejarse caer.
Después de todo somos polvo.
Polvo estelar, sí, caído y resurrecto
hasta el fin de los tiempos,
en la esperanza de que el tiempo tenga un fin,
un fin sin la necedad del juicio y de la recompensa,
del juicio y del castigo,
juicio y permanencia.
Polvo caído y punto.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Nada que comunicar, excepto…

… habitar
este vacío que no es la nada todavía.
Soy, sin expectativas.
No busco ni espero
en el futuro incognoscible.
¿qué puede cambiar o cambiarme
en esta anomia prolongada y sin sentido?
Esta falencia del lenguaje para describir la realidad.
Esta forma imposible de alzheimer del presente y del futuro,
sin aprensión, sin angustia, sin deseo, sin malestar.
Este estar pero no estar para nada ni nadie.
Tampoco es que haya algo que comunicar.
Este jueves de noviembre a mediodía
tampoco hay nada qué sentir, excepto lluvia y frío.

sábado, 31 de octubre de 2020

 


Si un poema de amor te condujera
a mi lecho, de amores tan vacio,
por preservar tu amor, amor tan mío,
mi paradoja no lo consintiera.

En este no, no, no, que me lacera,
forro mi corazón con hielo frío,
mira que fue el invierno, no el estío,
quien hizo de mi vida su trinchera.

Yo sólo por sobrevivir porfío
y, aunque te amo, mi paso se desvía.
Ya otra cosa no soy que un desvarío.

¿No comprendes, amor, mi escalofrío?
Tu abrazo, tu calor, me mataría,
y mi toque congelaría tu brío.


Trópico










Día de invierno con sol y tulipanes,
de América milagro en la cintura,
un quiebre inesperado en  curvatura
que me hace deponer todos mis planes.

Niños, niñas, perros, gatos, galanes
y galanas acrecen la espesura
del discreto jardín con la locura
de Febrero y de Marzo en los divanes.

Gritos, risas, voces que sin premura
me ofrecen y me llevan a mi cuarto
el agua, la comida, la cordura.

Nunca de tu sonrisa estaré harto,
y por hoy no hablaré de tu pintura
pues también yo figuro en el reparto.


martes, 27 de octubre de 2020

En tránsito

 








Si mi nombre puedo cambiarlo

Si mudo de piel constantemente

Si mi cuerpo se regenera cada siete años

Si mi pensamiento es una errancia sin sentido

Si paso de lo cotidiano a la angustia existencial

Si encuentro o pierdo piezas del rompecabezas

Si recuerdo, distorsiono y olvido personas, sucesos, cosas

Si, en una palabra, nunca soy el mismo

¿Cuál José Luis será el que muera, ya que no puede

ser el José Luis que formula esta pregunta?

Alguien, algo, dejará de ser, sin duda, pero no sé quién o qué.

Ese José Luis no existe todavía.


 


sábado, 24 de octubre de 2020

 


Por esto dejé de correr…

Y porque lo vi sobre la banqueta tendido de costado, medio encogido.

Viejo, oscuro, arrugado, con su largo cabello blanco de anciano

y lo único vivo en él eran esos ojos fosfóricos y abiertos,

pero no interrogantes, sino aceptantes de su indigencia y su agonía.

Y porque yo pasé de largo como los otros, las putas y sus clientes,

los ambulantes, los pescadores, los compradores, los policías,

los borrachos, las familias con niños y perros, los viandantes.

La única caridad para ese moribundo fue la sombra

que le proyectaba el edificio de un hotel rivereño.

Si yo le hubiera comprado una botella de agua

también habría tenido que dársela a beber, y no, no puedo tanto.

…levantar esa cabeza, tocar esas canas enmarañadas, sucias,

hablarle, emboquillarle la botella…

Y porque vi que yo no era menos mierda que los otros

no he vuelto a caminar y trotar como antes por el malecón…

Lo vi, los vi, me vi: reconocí mi miedo en el de ellos…

-quizás también su indiferencia y su asco-

… y no puedo perdonarme.

 


lunes, 19 de octubre de 2020

La desaparición de los pronombres

 

Y no es misantropía, narcisismo, soberbia, egolatría, ni alguna otra patología. Es el confinamiento que me limita al Yo, mí, me, conmigo. Tú, Él, Nosotros, Vosotros y Ellos se han desvanecido. Sólo representamos nuestros soliloquios en esquizofrénicos espejos.


sábado, 17 de octubre de 2020

El imperio de las apariencias

 

Una frenología científicamente desacreditada, pero que opera en el ser humano de forma subconsciente y extendida, hacen que la belleza o la fealdad –conceptos relativos, cambiantes, singulares- sean determinantes en el éxito o el fracaso social de las personas, manifestándose, en los casos más extremos, en el feroz racismo que padecen las sociedades contemporáneas donde el “parecer” ha reemplazado al ser.

 




martes, 13 de octubre de 2020

Y aún en vuelo…

Y aún en vuelo…

No se me tenga por ciego,
ni se atribuya a torpeza:
ahora tengo la certeza
de que va en serio este juego.
¿Sorprendido? No lo niego,
pero tengo la entereza
y arrestos de fortaleza:
yo mismo me veto el ruego.
Quema el hielo y quema el fuego,
mas me hago la promesa
de cumplir esta proeza
incinerando mi ego.

No es poco lo que se apuesta
en claroscuro obstinado:
gris de plomo satinado
ya urge por mi respuesta.
Pero pues no es una fiesta
no me han de tomar ventaja
en un dilema que ultraja
pues a elegir me han forzado,
a mí, que siempre he volado,
tierra y cielo equidistantes,
sin solicitar garantes
bajo este fuego cruzado.

Ninguna causa suscribo
pues ninguna me convence;
la guerra se recrudece
y Halcón Peregrino al aire,
voy sorteando con desgaire
invitación o amenaza
que a mi espacio hoy atenaza
sin respetar mi albedrío;
todavía tengo mi río,
corazón, razón, instinto:
y a mi destino sucinto,
que es la muerte, le sonrío.

 


viernes, 18 de septiembre de 2020

Sosiego

…Y esta lasitud del mar.

…el norte que no sopla.

…La atenuada luz solar.

…El relax de mi mente y de mi cuerpo.

Algo cambió pero no atino qué.

¿Será ese cuadrado de jade de orografía crispada con un rombo de oro carcomido?

¿El silencio ya tan tarde, como un conticinio al mediodía?

¿La tibieza del té verde, el humo del cigarro?

¿Será que hoy no escuché el noticiario matutino?

¿Será pasajera esta calma inesperada, anhelada secretamente por mi espíritu?

No sé a qué atribuirla, no encuentro su fuente.

Quizás sólo deba disfrutarla mientras dure.

No recuerdo otro momento como este.

No es que me alegre, no.

No es que esté triste, no.

Sólo es que estoy y distendido.

Ni lamentos ni celebraciones.

No sé quién o qué me regala esta porción del Nirvana pasadas ya las 11.

No sé cómo cerrar esta enumeración, si es que lo es, y no me importa.

La dejaré en puntos suspensivos para ver cómo se anuncia la tarde.

¿Parirá el cielo estrellas nuevas esta noche?

Da igual: mi vista es corta y sólo veo las más brillantes.

Las demás las adivino.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Exonerados

 


…Y no es mi culpa, ni tuya, ni de nadie.

Si alguien se frota la nariz o se cierra  una puerta.

Si sale el sol con cubrebocas o exultando furia.

Las losas reventadas del malecón…

Los locales eventrados…

Destechados, con las palapas por los suelos…

Los bares cerrados o quebrados…

Los restaurantes vacíos…

Los edificios desahuciados…

Las iglesias condenadas…

Las feligresías dispersadas…

La fe tambaleante…

Las calles silenciosas y desiertas…

Las cortinas bajadas…

Los muertos de todos los días…

Los trabajadores en paro, los despidos…

La fecha incierta del regreso…

No somos Edipo ni nuestra ciudad es Tebas.

No matamos a nuestros padres ni nos acostamos con nuestras madres.

No trajimos nosotros la peste a la ciudad.

No hay culpables de ésto que nos pasa.

La pandemia no es el castigo de un pecado…

Es un virus ciego que oscila entre lo inerte y lo animado…

Una broma de natura, como los terremotos o los huracanes…

Nuestro encierro no es castigo ni es eterno.

Toma tus pastillas y duerme sin contrición.

Créelo: la ciencia busca una cura, no un culpable…

En este asunto la Fiscalía General de la Nación no tiene parte.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Equilibrio

No puedo escribir poesía por ahora. Me siento demasiado sólido, compacto, monolítico, hecho de carne y hueso y sangre, sustancias todas compuestas de los elementos adscritos a la Tabla de Mendeleiev. Hierro y azufre, litio y potasio, agua y albúmina. Todo demasiado fisiológico, todo es órgano y función, incluso los estados de ánimo. No estoy para emocionalidades enfermizas, apegos sin sentido. Mi autopercepción, por hoy, cancela la poesía. ¿Qué tiene de exquisito un diente hecho de calcio o una uña de queratina o un corazón que es sólo un compendio de músculos, una bomba que en sístole y diástole dispara oxígeno?, ¿una piel que se descama todo el tiempo y se regenera según los alimentos consumidos y el metabolismo? No, hoy no estoy para poesías, hoy no hay espíritu, sólo químicos que disparan o no reacciones en los neuro-receptores de mi cerebro. Nada hay en mí que por ellos no esté condicionado. Y no me siento mal por ello.Me despido hoy de la poesía, el desequilibrio, el desbordamiento emotivo, el sufrimiento. No hay nada mal en mí. Es el mundo el que está mal, pero eso no me da para un poema y ahorita no tiene caso lamentarlo. ¿No ha estado siempre así o peor? No puedo hacer mi tema del malestar ajeno. Hoy no estoy para empatías. Me absuelvo hoy de la poesía. He caído antes pero en este preciso momento no siento necesidad de vértigo.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Procastinación

No lo procastines más, por favor. Deja de dar vueltas en la cama con los ojos apretados intentando retener la confusión del sueño. Lo sé, la realidad es terrible, alucinante, azotada por el sol o la tormenta. Tus relaciones con los demás son imposibles en la pesadilla. También sé que estás solo pero éste no es el momento de salir a las calles y revolverte con las multitudes porque otro fantasma recorre al mundo. Lo hiciste una vez: fuiste y te plantaste a un costado del parque sin el cubrebocas, que te tiene harto. Menos de cinco minutos después, en la misma jardinera, dos ancianos, uno de ellos que tosía sofocadamente dentro de su mascarilla, y una pareja de jóvenes. ¿Por qué tú sí me tocas?, le preguntaba ella a él y tú como si nada, recostado en la jardinera con tu caja de zapatos nuevos como almohada. El viento norte te llenaba la piel y las narinas complacidas. ¿No percibes el riesgo que corriste? Ya habrá, más adelante, oportunidades de salir, de convivir con tus amigos en una terraza, de beberte unas cervezas, pero por favor no procastines más el despertar. No lo sabes pero casi son las 11 de la mañana. Vamos, abre los ojos, ciérralos, vuélvelos a abrir y déjalos así, fijos en cualquiera de los cuatro muros de tu cuarto, de tu cárcel y ten paciencia y espera a que pase la pandemia. Lo sé, el encierro no es fácil, dos metros de distancia son el infinito, pero pasará, te lo prometo. Tendrás de nuevo las calles, y a tus amigos, y el beso y el abrazo y la noche y las lucecitas de colores de los bares. Pero por favor ya no lo procastines. Anda, ven, abre los ojos a tus paredes amarillas y mantén cerradas tus puertas y ventanas y contén tus ansías de salir corriendo por las calles, semidusnudo, y gritar que estás harto de este mundo y la paradoja de despertarte a una realidad alucinante que se ha tornado invernadero y cárcel.

jueves, 13 de agosto de 2020

El viejo

Sobre el papel la pluma se desliza

con lentitud de una fugaz tristeza,

muy lejos de la vida y la destreza

que en juventud probó en la liza.

 

Hoy el pendón del triunfo no se iza

y del árbol caído la corteza

asiento es de sus canas y cabeza

y las nubes del cielo llevan prisa.

 

De todas sólo queda una certeza:

pasó el tiempo cuando terraza y brisa

lo embriagaron de oxígeno y cerveza.

 

Sus antiguos ardores son ceniza

más no por eso pierde la entereza:

a campo abierto luce una sonrisa.

lunes, 27 de julio de 2020

Síndrome de abstinencia













Una sucesión de negaciones
mientras el ansia pasa
/cada vez estás más cerca/
Una sucesión de postergaciones
los dramas de tu vida
/una incisión, un mal recuerdo/
Procastinar la visita al psiquiatra
-aunque sabes que la necesitas-
al experto en adicciones
por carencia económica.
A tal miseria te ha reducido tu adicción.
Para salir de este hoyo
no tienes más que tomarte por el pelo
con ambas manos y jalar hacia arriba.
Sólo estás haciendo tiempo
dándote una razón más o menos racional
para no recaer en el préstamo
o el robo para adquirir tu soma
tus cajetillas de cigarros
tu tos tu asfixia tus reflujos tus gargajos.
Ahórratelos, ahonda en este no poema
pero resiste a la ansiedad
al síndrome de abstinencia
mientras llega el auxilio terapéutico
que no puedes pagar
y que, además, no sabes si funcionará.
También la voluntad es fisiológica.
Tómate tu licuado y tus vitaminas
y espera por favor a que pasen
el apremio y la pandemia.
Cuando te des cuenta
quizás lo hayas logrado…

viernes, 24 de julio de 2020

De la envidia



Quien por coerción interna o externa coarta sus propias libertades no tolera que los demás las ejerzan libremente.


sábado, 18 de julio de 2020

Sobreseído

El viejo. Rubens.

Si lo que hice a los 7, a los 13, a los 15, a los 17, a los 24, a los 30 o los 40 pudiera volver a hacerlo a la luz y la experiencia de mis 50’s, mi vida sería otra. Sería una vida perfecta. Pero eso no existe, no le está permitido a nadie volver en el tiempo y corregir. Por eso no hay que juzgarnos con tanta dureza. Si lo que sé ahora lo hubiera sabido entonces… quizá si no me hubiera equivocado entonces no sabría lo que ahora sé. La luz de ahora me dice que debo juzgar según las circunstancias del momento en que cometí mis errores. No tenía entonces las herramientas que ahora tengo. Repito: no debo juzgarme con tanta dureza. Los errores están sobreseídos. Y sólo yo, que conozco mis circunstancias de entonces y de ahora, puedo exculparme y perdonarme. Haz tú otro tanto.

viernes, 26 de junio de 2020

Corona beer



















Al malicioso virus que me ronda
dibujando en el aire malabares
con manos de decires singulares
da igual que con desprecio le responda.

Si a su tránsito es, pues, todo rotonda
y muy más virulento es que sus pares,
puedo darme una vuelta por los bares
y a mi cigarro una calada honda.

Su alucinante forma en estos lares
no me ha de desdeñar, estoy seguro,
pues aquí el que no grita, vocifera.

Regenta el bar la coronada esfera
y el lábil alcohol funge de bromuro;
ebrio ya, morir puedo sin pesares.

martes, 16 de junio de 2020

Transición

El pasado es un país de orografía crispada.
El futuro una patria nueva, pero incierta.
Habito la frontera del presente, entre ambos:
Una transición continua.

33 grados a la sombra

Casi las 14:00 horas. Alrededor del mediodía desperté. Un silencio que no dice nada. En la lengua nicotina y cafeína. En cuerpo y pi...