Polvo estelar, sí,
polvo caído y resurrecto
innumerables generaciones
¿para qué?
La repetición patológica
del neurótico, del canceroso,
el del corazón quebrado
y canto herido.
Crédulos de la trascendencia,
arrastramos nuestra miseria por el polvo
menos brillante de la calle,
perros iluminados por lámparas led,
atosigados por la sed y el hambre,
por el dolor, por el cansancio,
por la jerarquía y mezquindad de la manada.
Tan fácil como dejarse caer.
Después de todo somos polvo.
Polvo estelar, sí, caído y resurrecto
hasta el fin de los tiempos,
en la esperanza de que el tiempo tenga un fin,
un fin sin la necedad del juicio y de la recompensa,
del juicio y del castigo,
juicio y permanencia.
Polvo caído y punto.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
Polvo estelar
jueves, 19 de noviembre de 2020
Nada que comunicar, excepto…
… habitar
este vacío que no es la nada todavía.
Soy, sin expectativas.
No busco ni espero
en el futuro incognoscible.
¿qué puede cambiar o cambiarme
en esta anomia prolongada y sin sentido?
Esta falencia del lenguaje para describir la realidad.
Esta forma imposible de alzheimer del presente y del futuro,
sin aprensión, sin angustia, sin deseo, sin malestar.
Este estar pero no estar para nada ni nadie.
Tampoco es que haya algo que comunicar.
Este jueves de noviembre a mediodía
tampoco hay nada qué sentir, excepto lluvia y frío.
sábado, 31 de octubre de 2020
Si un poema de amor te condujera
a mi lecho, de amores tan vacio,
por preservar tu amor, amor tan mío,
mi paradoja no lo consintiera.
En este no, no, no, que me lacera,
forro mi corazón con hielo frío,
mira que fue el invierno, no el estío,
quien hizo de mi vida su trinchera.
Yo sólo por sobrevivir porfío
y, aunque te amo, mi paso se desvía.
Ya otra cosa no soy que un desvarío.
¿No comprendes, amor, mi escalofrío?
Tu abrazo, tu calor, me mataría,
y mi toque congelaría tu brío.
Trópico
Día de invierno con sol y tulipanes,
de América milagro en la cintura,
un quiebre inesperado en curvatura
que me hace deponer todos mis planes.
Niños, niñas, perros, gatos, galanes
y galanas acrecen la espesura
del discreto jardín con la locura
de Febrero y de Marzo en los divanes.
Gritos, risas, voces que sin premura
me ofrecen y me llevan a mi cuarto
el agua, la comida, la cordura.
Nunca de tu sonrisa estaré harto,
y por hoy no hablaré de tu pintura
pues también yo figuro en el reparto.
miércoles, 28 de octubre de 2020
martes, 27 de octubre de 2020
En tránsito
Si mi nombre puedo cambiarlo
Si mudo de piel constantemente
Si mi cuerpo se regenera cada siete años
Si mi pensamiento es una errancia sin sentido
Si paso de lo cotidiano a la angustia existencial
Si encuentro o pierdo piezas del rompecabezas
Si recuerdo, distorsiono y olvido personas, sucesos, cosas
Si, en una palabra, nunca soy el mismo
¿Cuál José Luis será el que muera, ya que no puede
ser el José Luis que formula esta pregunta?
Alguien, algo, dejará de ser, sin duda, pero no sé quién o
qué.
Ese José Luis
no existe todavía.
sábado, 24 de octubre de 2020
Por esto dejé de correr…
Y porque lo vi sobre la banqueta tendido de costado, medio encogido.
Viejo, oscuro, arrugado, con su
largo cabello blanco de anciano
y lo único vivo en él eran esos ojos
fosfóricos y abiertos,
pero no interrogantes, sino
aceptantes de su indigencia y su agonía.
Y porque yo pasé de largo como
los otros, las putas y sus clientes,
los ambulantes, los pescadores, los
compradores, los policías,
los borrachos, las familias con
niños y perros, los viandantes.
La única caridad para ese
moribundo fue la sombra
que le proyectaba el edificio de
un hotel rivereño.
Si yo le hubiera comprado una
botella de agua
también habría tenido que dársela
a beber, y no, no puedo tanto.
…levantar esa cabeza, tocar esas
canas enmarañadas, sucias,
hablarle, emboquillarle la
botella…
Y porque vi que yo no era menos
mierda que los otros
no he vuelto a caminar y trotar como
antes por el malecón…
Lo vi, los vi, me vi: reconocí mi
miedo en el de ellos…
-quizás también su indiferencia y
su asco-
… y no puedo perdonarme.
viernes, 23 de octubre de 2020
miércoles, 21 de octubre de 2020
martes, 20 de octubre de 2020
lunes, 19 de octubre de 2020
La desaparición de los pronombres
Y no es misantropía, narcisismo, soberbia, egolatría, ni alguna otra patología. Es el confinamiento que me limita al Yo, mí, me, conmigo. Tú, Él, Nosotros, Vosotros y Ellos se han desvanecido. Sólo representamos nuestros soliloquios en esquizofrénicos espejos.
sábado, 17 de octubre de 2020
El imperio de las apariencias
Una frenología científicamente desacreditada, pero que opera en el ser humano de forma subconsciente y extendida, hacen que la belleza o la fealdad –conceptos relativos, cambiantes, singulares- sean determinantes en el éxito o el fracaso social de las personas, manifestándose, en los casos más extremos, en el feroz racismo que padecen las sociedades contemporáneas donde el “parecer” ha reemplazado al ser.
martes, 13 de octubre de 2020
Y aún en vuelo…
Y aún en vuelo…
No se me tenga por ciego,
ni se atribuya a torpeza:
ahora tengo la certeza
de que va en serio este juego.
¿Sorprendido? No lo niego,
pero tengo la entereza
y arrestos de fortaleza:
yo mismo me veto el ruego.
Quema el hielo y quema el fuego,
mas me hago la promesa
de cumplir esta proeza
incinerando mi ego.
No es poco lo que se apuesta
en claroscuro obstinado:
gris de plomo satinado
ya urge por mi respuesta.
Pero pues no es una fiesta
no me han de tomar ventaja
en un dilema que ultraja
pues a elegir me han forzado,
a mí, que siempre he volado,
tierra y cielo equidistantes,
sin solicitar garantes
bajo este fuego cruzado.
Ninguna causa suscribo
pues ninguna me convence;
la guerra se recrudece
y Halcón Peregrino al aire,
voy sorteando con desgaire
invitación o amenaza
que a mi espacio hoy atenaza
sin respetar mi albedrío;
todavía tengo mi río,
corazón, razón, instinto:
y a mi destino sucinto,
que es la muerte, le sonrío.
viernes, 18 de septiembre de 2020
Sosiego
…Y esta lasitud del mar.
…el norte que no sopla.
…La atenuada luz solar.
…El relax de mi mente y de mi cuerpo.
Algo cambió pero no atino qué.
¿Será ese cuadrado de jade de orografía crispada con un
rombo de oro carcomido?
¿El silencio ya tan tarde, como un conticinio al mediodía?
¿La tibieza del té verde, el humo del cigarro?
¿Será que hoy no escuché el noticiario matutino?
¿Será pasajera esta calma inesperada, anhelada secretamente
por mi espíritu?
No sé a qué atribuirla, no encuentro su fuente.
Quizás sólo deba disfrutarla mientras dure.
No recuerdo otro momento como este.
No es que me alegre, no.
No es que esté triste, no.
Sólo es que estoy y distendido.
Ni lamentos ni celebraciones.
No sé quién o qué me regala esta porción del Nirvana pasadas
ya las 11.
No sé cómo cerrar esta enumeración, si es que lo es, y no me
importa.
La dejaré en puntos suspensivos para ver cómo se anuncia la
tarde.
¿Parirá el cielo estrellas nuevas esta noche?
Da igual: mi vista es corta y sólo veo las más brillantes.
Las demás las adivino.
miércoles, 16 de septiembre de 2020
Exonerados
…Y no es mi culpa, ni tuya, ni de nadie.
Si alguien se frota la nariz o se cierra una puerta.
Si sale el
sol con cubrebocas o exultando furia.
Las losas
reventadas del malecón…
Los locales
eventrados…
Destechados,
con las palapas por los suelos…
Los bares
cerrados o quebrados…
Los restaurantes
vacíos…
Los edificios
desahuciados…
Las iglesias
condenadas…
Las
feligresías dispersadas…
La fe
tambaleante…
Las calles silenciosas
y desiertas…
Las cortinas
bajadas…
Los muertos
de todos los días…
Los trabajadores
en paro, los despidos…
La fecha
incierta del regreso…
No somos Edipo
ni nuestra ciudad es Tebas.
No matamos a nuestros
padres ni nos acostamos con nuestras madres.
No trajimos nosotros
la peste a la ciudad.
No hay
culpables de ésto que nos pasa.
La pandemia
no es el castigo de un pecado…
Es un virus
ciego que oscila entre lo inerte y lo animado…
Una broma de
natura, como los terremotos o los huracanes…
Nuestro
encierro no es castigo ni es eterno.
Toma tus
pastillas y duerme sin contrición.
Créelo: la
ciencia busca una cura, no un culpable…
En este
asunto la Fiscalía General de la Nación no tiene parte.
domingo, 13 de septiembre de 2020
Equilibrio
No puedo escribir poesía por ahora. Me siento demasiado sólido, compacto, monolítico, hecho de carne y hueso y sangre, sustancias todas compuestas de los elementos adscritos a la Tabla de Mendeleiev. Hierro y azufre, litio y potasio, agua y albúmina. Todo demasiado fisiológico, todo es órgano y función, incluso los estados de ánimo. No estoy para emocionalidades enfermizas, apegos sin sentido. Mi autopercepción, por hoy, cancela la poesía. ¿Qué tiene de exquisito un diente hecho de calcio o una uña de queratina o un corazón que es sólo un compendio de músculos, una bomba que en sístole y diástole dispara oxígeno?, ¿una piel que se descama todo el tiempo y se regenera según los alimentos consumidos y el metabolismo? No, hoy no estoy para poesías, hoy no hay espíritu, sólo químicos que disparan o no reacciones en los neuro-receptores de mi cerebro. Nada hay en mí que por ellos no esté condicionado. Y no me siento mal por ello.Me despido hoy de la poesía, el desequilibrio, el desbordamiento emotivo, el sufrimiento. No hay nada mal en mí. Es el mundo el que está mal, pero eso no me da para un poema y ahorita no tiene caso lamentarlo. ¿No ha estado siempre así o peor? No puedo hacer mi tema del malestar ajeno. Hoy no estoy para empatías. Me absuelvo hoy de la poesía. He caído antes pero en este preciso momento no siento necesidad de vértigo.
jueves, 10 de septiembre de 2020
Procastinación
No lo procastines más, por favor. Deja de dar vueltas en la cama con los ojos apretados intentando retener la confusión del sueño. Lo sé, la realidad es terrible, alucinante, azotada por el sol o la tormenta. Tus relaciones con los demás son imposibles en la pesadilla. También sé que estás solo pero éste no es el momento de salir a las calles y revolverte con las multitudes porque otro fantasma recorre al mundo. Lo hiciste una vez: fuiste y te plantaste a un costado del parque sin el cubrebocas, que te tiene harto. Menos de cinco minutos después, en la misma jardinera, dos ancianos, uno de ellos que tosía sofocadamente dentro de su mascarilla, y una pareja de jóvenes. ¿Por qué tú sí me tocas?, le preguntaba ella a él y tú como si nada, recostado en la jardinera con tu caja de zapatos nuevos como almohada. El viento norte te llenaba la piel y las narinas complacidas. ¿No percibes el riesgo que corriste? Ya habrá, más adelante, oportunidades de salir, de convivir con tus amigos en una terraza, de beberte unas cervezas, pero por favor no procastines más el despertar. No lo sabes pero casi son las 11 de la mañana. Vamos, abre los ojos, ciérralos, vuélvelos a abrir y déjalos así, fijos en cualquiera de los cuatro muros de tu cuarto, de tu cárcel y ten paciencia y espera a que pase la pandemia. Lo sé, el encierro no es fácil, dos metros de distancia son el infinito, pero pasará, te lo prometo. Tendrás de nuevo las calles, y a tus amigos, y el beso y el abrazo y la noche y las lucecitas de colores de los bares. Pero por favor ya no lo procastines. Anda, ven, abre los ojos a tus paredes amarillas y mantén cerradas tus puertas y ventanas y contén tus ansías de salir corriendo por las calles, semidusnudo, y gritar que estás harto de este mundo y la paradoja de despertarte a una realidad alucinante que se ha tornado invernadero y cárcel.
jueves, 3 de septiembre de 2020
jueves, 13 de agosto de 2020
El viejo
Sobre el papel la pluma se desliza
con lentitud
de una fugaz tristeza,
muy lejos de
la vida y la destreza
que en
juventud probó en la liza.
Hoy el pendón
del triunfo no se iza
y del árbol
caído la corteza
asiento es de
sus canas y cabeza
y las nubes
del cielo llevan prisa.
De todas sólo
queda una certeza:
pasó el
tiempo cuando terraza y brisa
lo
embriagaron de oxígeno y cerveza.
Sus antiguos
ardores son ceniza
más no por
eso pierde la entereza:
a campo abierto luce una sonrisa.
lunes, 27 de julio de 2020
Síndrome de abstinencia
viernes, 24 de julio de 2020
sábado, 18 de julio de 2020
Sobreseído
![]() |
| El viejo. Rubens. |
Si lo que hice a los 7, a los 13, a los 15, a los 17, a los
24, a los 30 o los 40 pudiera volver a hacerlo a la luz y la experiencia de
mis 50’s, mi vida sería otra. Sería una vida perfecta. Pero eso no existe, no
le está permitido a nadie volver en el tiempo y corregir. Por eso no hay que
juzgarnos con tanta dureza. Si lo que sé ahora lo hubiera sabido entonces…
quizá si no me hubiera equivocado entonces no sabría lo que ahora sé. La luz de
ahora me dice que debo juzgar según las circunstancias del momento en que cometí mis
errores. No tenía entonces las herramientas que ahora tengo. Repito: no debo
juzgarme con tanta dureza. Los errores están sobreseídos. Y sólo yo, que
conozco mis circunstancias de entonces y de ahora, puedo exculparme y
perdonarme. Haz tú otro tanto.
viernes, 26 de junio de 2020
Corona beer
Al malicioso virus que me ronda
dibujando en el aire malabares
con manos de decires singulares
da igual que con desprecio le responda.
Si a su tránsito es, pues, todo rotonda
y muy más virulento es que sus pares,
puedo darme una vuelta por los bares
y a mi cigarro una calada honda.
Su alucinante forma en estos lares
no me ha de desdeñar, estoy seguro,
pues aquí el que no grita, vocifera.
Regenta el bar la coronada esfera
y el lábil alcohol funge de bromuro;
ebrio ya, morir puedo sin pesares.
martes, 16 de junio de 2020
Transición
El futuro una patria nueva, pero incierta.
Habito la frontera del presente, entre ambos:
Una transición continua.
A golpes de aire
lunes, 18 de mayo de 2020
Bajo sospecha
Tanto que me gustaba recorrer tu cuerpo, tu boca, tus genitales, tu piel, tus abrazos y ahora... ahora tus manos y mis manos, también hechas para las caricias, se han vuelto potencial e inocentemente asesinas. Sospecho de tu aliento sobre la almohada, las sábanas, los cubrecamas y cuando finalmente me mudo a dormir al sillón sospecho del descanbrazos y descubro que este virus se interpone entre nosotros como espada al rojo vivo y está matando por asfixia a este amor que algún día ¿tanto hace? nos tuvimos. Sospecho de la firmeza de quererte y me pregunto si tú no abrigas respecto a mis manos, mi persona, idénticas sospechas. Pero no me decido a preguntar ni a irme. Como si para salvar al amor bastara con darle al corazón una baño de espuma, pero no es posible, amor, ni es suficiente.
domingo, 3 de mayo de 2020
Covid-19
Racionalizas tus argumentos para aislarme
lunes, 27 de abril de 2020
Este frasquito no, Alicia
-¿Y por qué no?
-Porque éste no sirve para hacerte más grande ni más pequeña. No te ayudará a salir de aquí.
-¿Para qué sirve entonces?
-Sirve para desaparecer.
-¿Y a dónde vas cuando desapareces?
-A ninguna parte. Sólo desapareces y ya.
-¿Y si me dieras sólo la mitad?
-No sé qué pasaría. Podría desaparecer tu parte izquierda o tu parte derecha. O tu parte de arriba o la de abajo. O tu parte de adentro o la de afuera. No creo que sea buena idea.
-¿Y porqué no lo haz tomado?
-Porque estoy loco.
-¿Cómo entiendo eso? Se supone que aquí todos lo estamos. Es requisito.
-Lo guardo para cuando enferme de cordura. Sólo locos podemos soportar esta realidad intolerable. Mientras esté loco puedo resistir, pero cuando me vuelva cuerdo no podré soportarlo más, me conozco bien. Lo guardo para entonces, Alicia. Para entonces.
lunes, 20 de abril de 2020
También aquí amanece
Mexamérica: una cultura naciendo
más grande del planeta. No exagero: la diáspora más grande de la historia en el planeta.
Lunes
¿La claridad? Meridiana.
Es inicio de semana
y adivino calmo al río.
Afuera el jardín umbrío
y su alfombra de hojas muertas...
Pasadas causas inciertas,
ayer o anteayer ha hablado:
no se había comunicado
porque su cel le fallaba.
¿Qué tal yo, qué cómo estaba?
Calmo, un remanso triste
al margen de la corriente…
Dijo que hoy, tal vez, vendría
a pasar conmigo el día.
Mas conozco sus promesas
que llegan como remesas
en muy postergadas fechas;
pero hoy no estoy para endechas
y por más fiel compañero
tomo el café mañanero
de un cigarro acompañado.
Corazón que ya ha olvidado
de Cupido, ardor y flechas.
La muerte de Miguel Páramo
de los perros aullidos y ladridos,
atorados los pies en los estribos
se aproxima el muchacho a la ladera.
Las bridas no controlan la carrera
y en la niebla los ojos detenidos,
ojos claros de oscuridá ateridos,
grita un grito que ya no acepta espera.
De piedra el lienzo, ya Miguel caído,
agoniza al igual que su caballo,
balbuce una oración y el alma exhala.
No es más que otro fantasma de Comala,
fantasma entre fantasmas me lo hallo,
del pueblo no se irá y aún no se ha ido.
Heráclito
Fata Morgana
venenos que la realidad secreta,
mas lo hace de manera tan discreta
que a la vida disfraza de cordura.
Una vez descubierta la impostura,
ebriedad y locura se hacen treta:
cegarme a la ilusión que se concreta
en hueso, carne y sangre, arquitectura
feble que se entrelaza y desfigura.
Y nominan ‘amor’ la enredadera:
estrellas, flores, peces, desmesura
de perfume y color, la vil quimera
en pasarela finge una hermosura
llamada juventud o primavera.
domingo, 19 de abril de 2020
Teseo y el Minotauro
jueves, 16 de abril de 2020
Souvenir
mas te dejo de recuerdo
si estás de común acuerdo
en torzal de oro engarzada
una perla que forjada
en la ostra costanera
es una muestra señera
del amor que nos tuvimos
y que si hoy nos despedimos
es porque el amor no muera.
Argos
O...
Mi doble
Te encontré en la cantina, naturalmente. Idénticos como dos gotas de agua. Lo más natural, después de la sorpresa, fue compartir la misma mesa. Brindar, reconocernos, hacernos las confidencias de rigor y descubrir que nuestra experiencia y hojas de vida eran iguales. Uno de los dos era un espejo del otro, pero ¿quién? Varias copas después estábamos abrazados y cantando. Unas más y lloramos juntos. Cuando ya de madrugada cerraron el bar te invité a mi (nuestro) departamento. El café y la luz del alba nos espabilaron. Uno de los dos tenía que morir: no tenía sentido replicar el interminable perjuicio. Lo echamos a la suerte. Tú perdiste. Lloré cada una de las páginas de mis memorias a medida que iban cayendo en la chimenea.
lunes, 13 de abril de 2020
El jardín de la señora Murakami.
Amores a tarifa variable
qué de la miel quemada de tus ojos;
aún mi piel guarda de tu piel antojos
y mi ansiedad de ti no tiene techo.
Como la tarde, amor, estoy desecho...
Ya las estrellas son del día cerrojos,
luminarias que de la noche abrojos
alojamiento encuentran en mi pecho.
Dónde habitas, amor, en dónde habitas,
en qué lechos subastas tu maestría,
con quién, amor, que no soy yo, cohabitas.
Y que no me haya muerto todavía,
en coitus interruptus de mis cuitas,
no sé si es esperanza o cobardía.
Me dicen...
...nadie, el iris de mis ojos.
...nadie, las huellas de mis pies sobre la arena.
...nadie, el follaje del árbol dentro de mi cabeza.
...que el glifo de mi corazón es intraducible a ninguna lengua conocida, viva o muerta.
...que soy una singularidad, una rareza.
...una disidencia de todo y del todo.
...pero puesto que soy, también disiento de la nada.
...alguien incluso dudó que fuera humano.
...otro añadió que pudiera no pertenecer a este planeta.
...en una palabra: que no tengo semejantes, que estoy absolutamente solo.
Dicho lo dicho no pude contenerme: me solté a llorar desconsoladamente.
Eso los desconcertó: me parecía tanto a los demás cuando lloraba...
Pero no fue suficiente. Me pidieron amablemente que me fuera.
Que desapareciera de sus vidas.
Ya he dejado de llorar. Sólo me queda la tristeza.
Busco un refugio.
Estoy pensando en un desierto, una isla, una caverna...
Trampantojo
Trampantojo
No hay peor ciego que el que no quiere ver. ¿O el que no
puede ver? Decidan ustedes. El caso es que un día desperté, calenté una taza de
café y me puse a leer mi periódico. Digo "mi periódico" porque ahí es
donde trabajaba. Una nota llamó mi atención. Por una cuestión que no recuerdo
hubo un desacuerdo entre un grupo de colonos y se armó una trifulca sin
víctimas de consideración. Pero una de las fotos y su pie, despertaron,
primero, mi indignación profesional y, segundo, una inquietud, una duda, una
incertidumbre. El pie decía, aproximadamente, pero sin lugar a dudas que, en el
enfrentamiento, hasta "una pobre anciana había sido agredida violentamente
por una joven". El punto chocante
del asunto era que la fotografía, en blanco y negro, mostraba exactamente lo
contrario: una anciana con el pelo entrecano, con un vestido claro, ubicada
detrás de una joven, la tironeaba del pelo. Un absoluto divorcio entre
la realidad fija de la imagen y el pie de foto. La imagen refutando taxativamente
lo que el pie decía. ¿Cómo explicar este error puramente periodístico, pero
inquietante por lo que implicaba? Entiendo que diferentes zonas del cerebro
controlan diferentes sentidos y habilidades del cuerpo: la vista, el oído, el
olfato, el tacto, el gusto, el habla, el movimiento de nuestras extremidades,
etc., etc. La pregunta es ¿el fotógrafo que tomó la foto y escribió el pie
contradictorio tenía bien conectadas las zonas cerebrales que van de la vista a
las zonas que controlan el raciocinio y la conciencia, que le hubieran
permitido interpretar correctamente la realidad que fotografió? Hoy la neurociencia nos dice que, en nuestra
percepción de la realidad, el ojo, la vista, representan sólo el 20 por ciento.
El otro 80 por ciento es la interpretación que hace el cerebro de lo que los
ojos, la vista, le hacen llegar. Inquietante. El punto es que el fotógrafo
entregó fotos y pies al reportero que tampoco notó el garrafal dislate. El
reportero entregó el material al editor(a) que tampoco lo notó. Las jefaturas
de redacción e información tampoco lo notaron. Y así se publicó. Y así aparecía
en el periódico que en ese momento yo tenía entre las manos. Pero yo
noté el dislate. ¿Y los lectores con qué se quedaron?, ¿con la información pura
y dura de la imagen, una anciana violentando a una joven, o con el pie
contradictorio que “describía” a una joven violentando a una anciana? No tengo
la respuesta. Pero si malinterpretaron el fotógrafo, el reportero, el
editor(a), las jefaturas de redacción e información ¿por qué no habrían de
hacerlo también los lectores? Me sentí en un mundo poblado posiblemente por
ciegos, por una mayoría hipnotizada por el poder de la palabra, oral o escrita.
Yo estaba confundido.
Sé que en los ojos hay un punto ciego y que el cerebro nos
engaña. A la manera de un programa de diseño que toma los píxeles que lo
rodean y "cubre" ese punto ciego mostrándonos un panorama “completo”
Podría haber una explicación psicologista más simple: si tomas a una persona cualquiera, como muestra, y le cuentas que has visto pelear a una mujer joven y a una anciana, y no le cuentas el resultado de la pelea, la persona dirá, casi seguramente: ¡Pobre viejita! Quizás eso pasó con el fotógrafo, el reportero y todos los demás filtros periodísticos: es inviable que una anciana venza a una joven y dieron por hecho lo contrario: que la joven había agredido a la anciana, contra la tajante evidencia de la foto.
911
33 grados a la sombra
Casi las 14:00 horas. Alrededor del mediodía desperté. Un silencio que no dice nada. En la lengua nicotina y cafeína. En cuerpo y pi...
-
Caballo desbocado en la pradera, de los perros aullidos y ladridos, atorados los pies en los estribos se aproxima el muchacho a la lade...
-
Albert Camus Tusquets editores Las vacaciones también devolvían a Jacques a su familia, por lo menos los primeros años. Ninguno de ellos ...





















